Durante la
fase de grupos de la Eurocopa celebrada en Polonia y Ucrania del año 2012, la
selección de Croacia fue sancionada por los reiterados comportamientos racistas
y violentos que ofrecieron parte de sus aficionados en los tres partidos que
disputaron contra Irlanda, Italia y España.
Una vez
finalizó el primer partido disputado el 10 de junio de 2012, que enfrentó a la
selección croata con Irlanda, la Federación Croata fue condenada por la UEFA a
pagar una multa de 25000 euros por lanzamiento de objetos, botes de humo y la
aparición de un espontáneo en el césped en el transcurso del partido. Además, fuera del estadio, los incidentes continuaron, cuando varios aficionados se enfrentaron a la policía. Aunque el
resultado ante Irlanda fue favorable (3-1), el mal comportamiento de sus
aficionados les hizo pagar una suma importante de dinero.
Pero lo peor
aún estaba por llegar. Algunos aficionados croatas, no escarmentaron su
comportamiento exhibido en el anterior partido, y en el siguiente de la fase de
grupos, que enfrentaba a Croacia con Italia, los incidentes fueron mayores. El
encuentro del 14 de junio, que terminó en empate (1-1), tuvo mayor
trascendencia por los insultos racistas constantes contra el atacante Mario
Balotelli, por parte de los hinchas croatas. Balotelli, nacido en Italia pero
de padres ghaneses, fue increpado a lo largo del partido, e incluso le lanzaron
un plátano.
El portero
de la selección “azzurra”, Gianluigi Buffon, se quejó al árbitro del partido,
el inglés Howard Webb, de la imposibilidad de visión a causa de unos botes de
humo lanzados por los hinchas croatas al terreno de juego. La UEFA abrió otro
proceso disciplinario a la Federación Croata, con una multa de 80000 euros, por
los cánticos xenófobos, por la utilización de símbolos xenófobos y por el
incidente del plátano.
Aunque las
multas alcanzaran los 100000, la hinchada croata mostro el mismo comportamiento
en el tercer y último partido de la fase de grupo que enfrentaba a Croacia
contra España, el 18 de junio. Aunque los actos no fueron tan constantes como
en el partido anterior, los aficionados croatas mostraron carteles racistas
durante el decisivo encuentro, que decidía quien pasaría a cuartos de final.
Una vez
terminada la fase de grupos, la UEFA abrió un tercer proceso disciplinario
contra la Federación Croata por la preparación y lanzamiento de bengalas, y la
conducta inapropiada de sus aficionados. También estudió en este proceso, la “conducta
inapropiada “de sus jugadores contra España, ya que acabaron el encuentro con
seis amarillas.
El paso de
la selección nacional de Croacia por la Eurocopa de Polonia y Ucrania, tuvo más
relevancia por el comportamiento inapropiado de su afición, que por el propio
futbol exhibido. Este país de la antigua Yugoslavia comunista, tiene una larga
tradición de disturbios violentos en eventos deportivos. La UEFA, actuó en
consecuencia, pero quizás debería considerar la negación de la participación de
Croacia en el próximo torneo europeo.

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